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Las múltiples fallas en el iPhone 3G, el iPod y
el enfado de clientes por la baja en el precio de algunos productos
podrían de cabeza a otras compañías, pero parece que su excelente
reputación resurgirá sin tacha.
Primero los recortes en el precio del iPhone dejaron perplejos a sus
clientes más antiguos, después se reportó que algunos iPods echaban
chispas. Ahora el iPhone 3G está plagado de errores de programación, su
servicio falla y los programas del teléfono se borran.
Tal serie de percances y tropiezos podrían llevar a la crisis a
cualquier compañía de electrónicos, pero desde luego Apple no es
cualquier compañía de electrónicos. Incluso ante las enardecidas quejas
en el internet, parece que la excelente reputación de Apple resurgirá
sin tacha.
"La realidad objetiva es que Apple comete bastantes errores", afirmó
Peter Fader, profesor de mercadotecnia en la facultad de ciencias
empresarias Wharton de la Universidad de Pennsylvania. Sin embargo,
dice Fader, los seguidores leales de la compañía, e incluso los
usuarios casuales, se han identificado tan fuertemente con su
movimiento individualista de vanguardia, que están dispuestos a creer
lo contrario.
"Muy pocas compañías tienen este tipo de estatus icónico con el que
todo lo que producen, incluso si es mediocre, sale inmediatamente
rodeado por una aureola", afirmó.
Kern Bruce, un diseñador de páginas de internet de 25 años que vive en
Boston, hizo 13 horas de cola para comprar la primera versión del
iPhone. Después lo cambió para comprarse uno 3G.
"No había marcha atrás en ese momento, pero poco después de que lo
vendí empecé a arrepentirme", afirmó. Las quejas de Bruce se hacen eco
de los innumerables mensajes en los foros de internet: El aparato se
calienta demasiado, los programas se bloquean y se conecta tan pocas
veces a la red de tercera generación, o 3G, que Bruce lleva su iPhone
con la conexión apagada.
Apple, que se negó a dar declaraciones para este reportaje, sólo dijo
que se presentaron bastantes de quejas. Después la compañía lanzó una
compostura a los programas para el teléfono que, según la empresa,
mejoraría su capacidad para conectarse a la red 3G. Pero los usuarios
de varios sitios de internet afirman que no ha mejorado.
Bruce, un ''aficionado'' de Apple desde que se lanzara el primer iPod,
regresó a la tienda una computadora MacBook Air porque se calentaba
demasiado, y agregó que su monitor de gran formato Apple proyecta
imágenes ennegrecidas.
"Escatiman en materiales cuando prueban las cosas para ganar mercado,
pero ahuyentan a la gente que ha estado con la marca incluso cuando
estaba en problemas", dijo.
Aún así, cuando se le preguntó si abandonaría a Apple, la respuesta de Bruce fue un no rotundo.
Las Mac son "mucho mejor que las alternativas, en cuanto a la
estabilidad, los virus, la posibilidad de realizar gráficos avanzados",
dijo. "No podría decirle a la gente que deje de comprar productos de
Apple. Ellos hacen productos muy buenos".
El nuevo iPhone marcó un importante cambio en la relación de la
compañía con los programadores de software. El primer iPhone no
permitía que personas externas a la compañía diseñaran soporte lógico
para el aparato, aunque los "hackers" lo hicieron de cualquier forma.
Apple cambió la estrategia con el teléfono 3G y dio a programadores
externos las herramientas para crear aplicaciones del iPhone y la
posibilidad de venderlas en iTunes.
Pero los creadores están molestos con el secretismo de Apple y los
límites al tipo de programas que pueden diseñar. Un acuerdo
extraordinariamente restrictivo que deben firmar les impide compartir
información incluso entre colegas.
Los programadores también se quejan de que Apple les ha impedido
acceder a los programas internos con los que trabaja el iPhone. Por
ejemplo, aquellos que no pertenecen a la empresa no tienen permitido
entrar en las bibliotecas de los usuarios en el programa iTunes para
mostrar canciones o gráficos.
Apple no suele informar por qué algunas propuestas de programas son
rechazadas o por qué otras más son retiradas de la tienda de iTunes sin
que se le advierta a sus creadores o se les de una explicación.
Baba Shiv, profesor de mercadotecnia en el colegio de posgrado en
negocios de Stanford, compara a los fanáticos de Apple con los
motociclistas que prefieren a las Harley Davidson más que a las
motocicletas japonesas con una calidad casi indiscutiblemente superior.
"En el ámbito público el factor de la popularidad importa", afirmó.
Shiv afirma que los seguidores de Apple subestiman la información
negativa de la marca para explicar su relación con ella y justificar su
inversión en productos que probablemente no son mejores que la
competencia.
Una vez que la lealtad se ha creado "la transgresión tiene que ser tan
horrible para que alguien cambie completamente la historia", afirmó
Shiv. "Si algo así hubiera ocurrido con Microsoft, el impacto a largo
plazo habría sido aún más para Microsoft que para Apple".
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